El Pan, el gran aliado en la alimentación de los más pequeños

 

El pan nunca debe faltar en la mesa. Ni para los adultos ni para los más pequeños de la casa, y por mucho que al pan se le haga responsable de esos kilos de más, se ha demostrado que comer este alimento en su medida justa no es motivo para aumentar el peso ni contribuye al sobrepeso ni a la obesidad.

Ya sea por moda o comodidad, el pan ha pasado a un segundo plano en los hábitos alimenticios de los niños. Las autoridades sanitarias se han propuesto reivindicar este alimento fundamental en la dieta de los más pequeños por varias razones: lejos de engordar, satisface sus enormes exigencias diarias de energía y nutrientes. Además, su consumo garantiza niños más sanos y libres de sobrepeso. Su lema podría ser ‘menos bollería industrial de mala calidad y más bocadillos’. Y si están hechos con pan de calidad, mejor que mejor.

«El pan es el gran aliado en la dieta de los niños»

En cuestión de pocas décadas, hemos pasado de no tener un trozo de pan que llevarnos a la boca, sacudidos por el hambre en la posguerra, a disfrutar de meriendas en las que no faltaba el bocadillo como base indispensable de la alimentación de los más pequeños.

En los últimos años se ha cambiado el pan con embutido por bollería industrial, y hoy en día nos encontramos con unos índices de obesidad infantil y de sobrepeso altamente preocupantes. Uno de cada cuatro niños padece sobrepeso y en torno a un 20% es obeso, estadísticas que son el resultado de un mayor sedentarismo y de los cambios en los hábitos alimenticios.

Por ejemplo, el sandwich, elaborado con pan de molde, es una de las meriendas preferidas por los niños, pero no resulta tan saludable como el pan de barra debido a que tiene un mayor contenido en grasas. El pan que ya viene tostado también puede resultar de lo más sugerente para elaborar divertidos montaditos.

Pero, el tipo de pan ideal y más saludable, sin duda alguna,  para los niños es el pan blanco, elaborado con harina, agua, sal y levadura. Este pan de barra es perfecto para acompañar la comida y también para hacer los bocadillos para la merienda de los niños.

«El consumo de pan es básico como parte de una dieta sana y equilibrada»

La adquisición de hábitos dietéticos saludables en la más tierna infancia es fundamental, ya que esas  costumbres se mantendrán en la edad adulta. No es descabellado dar a los bebés ya cercanos al año un cuscurro de pan o un colín, siempre, eso sí, bajo la estrecha vigilancia de sus mayores para evitar que se atraganten. Conseguiremos que vayan cogiéndole el gusto a este alimento y, además, les servirá de alivio cuando les salgan los primeros dientes.

El pan se introducirá poco a poco en su dieta de los más pequeños. Algunos nutricionistas destacan la importancia de incluir una ración en cada una de las comidas para aportar todos los nutrientes necesarios en una dieta equilibrada y cubrir sus exigencias de hidratos de carbono. Por lo menos la mitad de las calorías que ingiere un niño al día han de proceder de este nutriente.

¡Cuánta energía puede quemar un niño cada día! Jugando en el parque pero también estudiando en casa y en el colegio. Los dietistas sugieren ingerir una ración de 40 gramos en cada comida, el equivalente a un bollito o pulga de pan. Si se excede, tendrá que creducir su consumo en las otras para mantener así un equilibrio.

 

El pan es un alimento imprescindible en la pirámide nutricional de los más pequeños. Aporta vitaminas como la B1, esencial en el cerebro y el corazón, y minerales, entre ellos fósforo, magnesio, calcio y potasio, fundamentales para la memoria y el desarrollo. Nota para aquellos cuyo estómago parece no tener fondo: se alcanza antes la saciedad consumiendo pan que otros alimentos también ricos en hidratos de carbono como la pasta y el arroz.

Y, por seguir desmontando tópicos, recordamos que el pan, siempre consumido con moderación, no engorda. A los niños, tampoco. Todo lo contrario. Diversos estudios nutricionales concluyen que aquellos que consumen más pan presentan un menor sobrepeso y obesidad, su dieta es más equilibrada, tienen un menor índice de masa corporal y registran menos indicadores de riesgo cardiovascular.

 

 

 

 

 

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